Durante muchos años, el patio de la guardería La Caseta fue un lugar desierto. El suelo de sauló, algunos juegos dispersos y la ausencia de vegetación lo convertían en un espacio sin vida. Cualquier planta que se intentaba cultivar terminaba muriendo.
Objetivo del proyecto
Transformar un espacio árido en un entorno vivo y estimulante, fomentando la interacción, la experimentación y el juego al aire libre.
Concepto de diseño
Diseñamos un recorrido compuesto por diferentes zonas conectadas entre sí, para que cada niño pudiera experimentar sensaciones distintas al pasar de un espacio a otro.
Intervenciones principales
Jardineras perimetrales
Dos grandes jardineras suavizan los muros de hormigón, aportando vegetación variada que transforma la atmósfera.Camino sensorial
Un recorrido para caminar descalzos y descubrir distintas texturas bajo los pies.Sorrales a diferentes niveles
Dos espacios de arena con pequeños juegos que invitan a moverse de un nivel a otro.Zona de aventuras
Con rampa de escalada, tobogán y un túnel vegetal que conecta áreas de juego.
Resultado final: Luz y sombra
Dos pérgolas —una de madera y otra vegetal— filtran la luz de manera diferente, creando rincones frescos y versátiles que invitan a detenerse y jugar.
Un patio que pasó de ser un descampado sin vida a convertirse en un pequeño ecosistema lleno de naturaleza, movimiento y posibilidades para la infancia.