Un Hogar con Alma y Personalidad
Un altillo olvidado, vacío y reducido a simple almacén. Así era Zoom antes de transformarse en l que hoy es: un refugio dentro de la oficina.
El CEO necesitaba algo más que un despacho. Buscaba un lugar para pensar, reunirse y tomar decisiones con claridad. La respuesta fue reinterpretar este espacio residual como un entorno de pausa y reflexión.
La intervención parte de lo esencial: los revoltones del techo, pintados en blanco, contrastan con el tono del pavimento y generan un diálogo limpio entre los planos horizontales. Un gesto sencillo que aporta identidad y calma.
Para aislarlo del ritmo de la oficina, se optó por independizar el altillo. Pero no queríamos un simple cerramiento. Diseñamos una pieza a medida, a medio camino entre arquitectura y mobiliario: un elemento que organiza, que permite integrar objetos y que, al mismo tiempo, se abre o se cierra según el grado de privacidad necesario.
El resultado es un espacio contenido, silencioso y versátil. Un lugar donde parar, pensar y decidir. Porque a veces, lo más importante en una oficina es precisamente eso: tener un sitio donde desconectar para poder avanzar.